La payola como práctica antiética en la historia de la industria musical

Written by on 24 mayo, 2018

Pagar por un bien, servicio o beneficio propio es algo habitual en el mundo en que vivimos, por lo que hablar de payola es algo delicado pero también necesario, pues hay límites que deben respetarse. Se puede entender que si un artista tiene posibilidades económicas para promocionarse mejor en medios, lo hará, es justo y necesario; lo cuestionable viene cuando el talento promocionado con dinero por lo bajo no aporta nada bueno ni nuevo a la sociedad, y en cambio sí sirve para bajarles el piso a otros artistas que suponen una competencia.

A algunos artistas se les olvida que el arte es cooperativo y el fin de este no es competir sino exponer y permitir que todos de alguna manera puedan manifestar esa parte tan necesaria en el desarrollo del ser humano, y mucho más si este talento se convirtió en una empresa libre con fines culturales a favor de la democracia ya que por ética todos tenemos el derecho a exponer un trabajo formal honesto y digno, y mucho más si se trata de hacer un bien a la comunidad por medio del arte, me estoy refiriendo de la educación misma y la falta de moral de algunos inescrupulosos que parece que manejan un código social muy parecido a un libertinaje y todovalismo liberal.

Algunos antecedentes

El capitalismo americano, en la explosión de la industria musical en los ochentas, propició el uso de influencias por parte de funcionarios discográficos de manera poco ética, con el fin de imponer por lo bajo a ciertos artistas, los cuales eran posicionados en los medios de comunicación, con sus canciones o presencia.

La prensa y algunos periodistas también participaban del negocio con publicaciones en sus revistas o entrevistas en sus programas, perjudicando la imagen de aquellos artistas que, según su agenda particular, amenazaban con destronar a los interesados y precursores de esta práctica.

Portada del disco Lies, de Guns N Roses.

Portada del disco Lies, de Guns N Roses.

Uno de los casos más conocidos al respecto se pudo apreciar en la banda norteamericana Guns N Roses, que fue muy calumniada en los ochentas por causa de sus excesos con rumores al respecto, ya que fue considerada una de las bandas más peligrosas del momento por causa de sus orígenes sencillos y trayectoria descomunal, prueba de este ejercicio ilegal de las revistas de prensa, la mítica banda decide lanzar un disco no oficial que recoge algunas versiones en vivo y otras acústicas titulado LIES, cuya portada demuestra el maltrato de este, lo cual a suerte de locos catapultó la imagen del grupo; también una de sus canciones de su álbum doble Use your illusion titulada Get in the Ring, confronta de manera radical a cada una de las revistas con nombres y apellidos que difamaron en su momento su vertiginoso ascenso y el malestar de otras bandas de esa época como Motley Crue y, hasta los mismos Nirvana se hicieron conocidas por sus cambios de impresiones y hasta encuentros violentos no solo verbales sino también físicos muy difundidos por MTV, que generaba también ganancias millonarias explotando estas actitudes por causa de una industria que si bien los respalda tampoco tiene prejuicios en practicar la corrupción entre miembros de la prensa y comunicación, es ahí cuando ese capitalismo americano cruza el límite y ya ni siquiera se convierte en un monopolio sino más bien en un mercantilismo con extraños inversionistas.

El movimiento de la música rap en norteamérica fue uno de los usuarios más grandes que tuvo la payola, ahora se puede apreciar que el perreo y otros productos musicales aprendieron a posicionarse de igual manera por medio del chequecito o favorcito a cambio.

Esto es considerado un delito en muchos países así como en el nuestro, por medio de la Ley de Radio y Televisión del Perú.

En nuestro país, el fujiliberalismo (o todovalismo de los noventas) hizo su aparición de manera dictatorial, dándose inicio a la destrucción de una próspera industria musical por causa de aquellos mismos que la habían generado en la década anterior; hoy, posicionados formalmente como sociedades musicales indestructibles y aprovechándose del decreto ley a favor de los autores y trabajadores del arte; cosa semejante a la historia del caballo de troya: aquellos que ingresaron a la ciudad dentro del caballo fueron los mismos que la destruyeron.

Ahora, la pregunta en general sería: ¿Cómo es que reinó este caos en la industria por parte de estos funcionarios de prestigiosas compañías discográficas, o mejor dicho, cómo nace esa práctica ilegal?

Pués del lavado de dinero producto del narcotráfico y demás afines, ese dinero que corre también por los casinos y hasta en las famosas iglesias muy de modas en los noventas, ese dinero fácil con el que no se sabe muchas veces qué hacer por causa de los impuestos que genera y exige la Sunat, es el que invadió y saqueó la industria musical, denominado este fenómeno oscuro y en concepto literal como la payola, teniendo como protagonistas a los payoleros, que hacen que se genere las pasiones más inescrupulosas del ser humano en relación a la libre empresa y el mercado libre en la industria de la música.

Talento y creatividad Vs Billetera y vara

Me llamó mucho la atención la entrevista que Carlos Orozco le hizo a Jhovan Tomasevich, ya que expuso sin tapujos y de manera prudente esta práctica ilegal —de la que su banda Zen fue víctima, pues a través de ella otra agrupación musical logró sacarlos de programación en radio— que lo que hace es desplazar a los jóvenes talentos musicales en una sociedad irónica en donde no vales por lo que eres ni por lo que haces, sino más bien por lo que tienes, esta es una política miserable, que está a) adoctrinando a las masas y condenando a los jóvenes con el cuento de que si no tienes dinero para tu carrera no debes continuar, sin considerar por ética profesional que el dinero predispone el medio y no el fin; y b) intentando sorprender y confundir a la opinión pública y a artistas colegas, sin tener en cuenta que esta es una carrera artística que expone el talento, el cual es un don, un carisma divino y no hay competencia que valga, mucho menos el juego sucio, ya que ahora mismo hay suficientes leyes que facultan la profesionalización musical como la de derechos de autor y la próspera Ley del Trabajador del Arte que facilitan y protegen de manera especial a todos aquellos creadores y mentes de ingenio.

Lamentablemente, la práctica de la payola desde inicios de los ochentas, por parte de las radios y amiguetes, generó todo un círculo cerrado que ya no parece una simple argolla, más bien se asemeja a una horda diabólica con sus respectivos sacrificios que sentencian una muerte civil para demasiados; asimismo, considerando que, por causa de la inseguridad de algunos, portando la bandera de la mediocridad, instaurada socialmente en una Latinoamérica tercermundista, los lleva a realizar estos actos que descalifican y corrompen la integridad de otros.

El fundamento de una carrera artística se basa en el talento y no en el dinero, eso es ética; por otro lado, qué tanto les afecta a este gremio que la competencia empresarial pueda negociar con el talento musical o la producción material fonomecánica si es también parte integral de la riqueza capital personal, además reza el dicho “billetera mata galán” pero también muchos sabemos que que con mucho trabajo y empeño “la “creatividad cancela billetera y hasta chequera”.

 

Payola, canción homónima del sexto álbum de estudio de la banda española de rock, Berri Txarrak.
Puedes leer la canción traducida del Euskera aquí.

 

Payola: Democracia o corrupción

Todos sabemos que el Perú es uno de los países más creativos que puede haber en materia y razón de supervivencia económica, lo cual debería llevarnos a reflexionar si el dinero hace mejor a una persona o más talentoso.

Los defensores de la payola dirán que en una sociedad democrática esta práctica no es un acto de corrupción sino de posibilidades, pero hay que decir que la democracia no es nepotismo, colusión, abuso de posición, calumnias, difamaciones, censuras, descalificaciones y hasta estigmatización, sin mostrar el menor respeto y consideración a la dignidad humana. Bueno, todo eso conlleva la práctica de la payola, desde el lugar oculto al que el público no tiene acceso; y esto bien es un reflejo de nuestros propios gobiernos.

La democracia es la libertad de la participación activa de la ciudadanía por medio de la justicia y respeto de la propiedad privada, y ésta, en el arte como manifestación cultural, es aquella que contribuye con la educación de un país y una nación independiente, no solo de algunos que consideran sólo suyo el derecho de posesión perpetuo y se instauran con la “pose del rock” como excusa sabiendo que todo lo que se considere fuera de la ley es un delito y nos mantiene tercermundista al margen de muchos y en beneficio de pocos.

Foto portada: Portada de la novela de Gerry Cagle, titulada Payola.

Continue reading

[There are no radio stations in the database]