La plaza que inundó los Marea

Written by on 11 febrero, 2018

Conocidas son las bandas que han tomado para sí el nombre de lugares, ahí está Europe, Boston, Chicago, Kansas, New York Dolls, Tokio Hotel, Berlín, The Manhattans, entre otros. ¿Pero conocemos lugares que tomen el nombre de una banda de rock? Pues es el caso es los Marea y su nueva plaza.

La banda

Marea es una banda española de rock and roll, liderada por el poeta y cantante Kutxi Romero, acompañado de Eduardo Beaumont “El Piñas” (bajo y voz), César Ramallo (guitarra), David ‘’Kolibrí’’ Díaz (guitarra), y Alén Ayerdi (batería y coros).

Su música -que es un canto a la rebeldía, a la libertad y el libre pensamiento, a su identidad gitana, a la desventura como el hambre, la miseria y la vida cotidiana de España- están llenas de metáforas poéticas que a veces resultan difíciles de interpretar (algo muy propio de Kutxi) pero con tanta musicalidad y rima que es imposible no memorizar sus letras. Un sello característico de los Marea.

La voz aguardentosa y seca de Kutxi, los riff dinámicos de César y los solos de guitarra del Kolibrí, tan diestramente elaborados y colocados con un pulso de cirujano en distintas partes de las canciones, hacen vibrar el corazón de cualquier rockero y amante de la poesía. Porque si algo hay que destacar de Marea, entre todo, es que sus canciones son poemas. Y hay que ver que ellos no pretendían innovar, querían hacer más y buen rock and roll. ¿Y sino innovaron con su música por qué tanta importancia? Hay muchas cosas que influyen. Ellos tienen, al igual que otras bandas como Barricada y principalmente Extremoduro, un estilo duro, urbano, con ritmos potentes donde brilla el carácter poético y metafórico de sus letras y, aparentemente eso es lo que la juventud española estaba buscando en la música, a pesar de que Marea representa un continuismo de una minoría musical, escapar de la música sin contenido profundo.

Kutxi Romero es la figura más representativa de Marea, es el líder y compositor de la banda, es gordo, alto, usa un chaleco negro, un sombrero y una enorme barba que aumenta su aspecto de desaliñado: la antítesis de cualquier artista de moda.

 

 

Su música

Cuando escuché Corazón de Mimbre hace cuatro años por primera vez, fue suficiente para engancharme de por vida: “Quieto parao, no te arrimes, ya son demasiados abriles para tu amanecer desbocao, mejor que me olvides, yo me quedo aquí a tender mi pena al sol en la cuerda de tender desolación, luego empezaré a coser tequieros en un papel y a barrer el querer con los pelos de un pincel.”

En El Rastro, que no se refiere a las huellas que deja alguien, sino a un mercadillo al aire libre con más de 400 años de historia, que se celebra los domingos y días festivos en el centro histórico de Madrid, en el popular barrio de la Latina, la letra dice “No me hagas ni puto caso si paso a tu vera vendiendo fracaso como si fuera hierbabuena, aunque las gitanas guapas no lo vendan más barato en el rastro donde pulen la tristeza.”

En El día que lluevan pianos se habla de un amor muy profundo, un amor que hace pedirle a la pareja “quédate hasta el día que lluevan pianos, quédate hasta que yo dé mi brazo a retorcer, y fóllame, como si esta noche me fuera a comer las estrellas una a una, quédate, jugará tu corazón al esconder, con el mío, en la basura.”

En Alfileres la banda nos habla de la importancia del amor en tiempos de miseria: “Puedo comer mierda y acostarme en los portales si a la noche tengo a alguien que me abraza, que me abraza.”

Pan duro es una balada derrotista, ejecutada con guitarras acústicas y cajón español y, nos cuenta la historia de los viejos jornaleros: “Silencio por el techo, por los platos llenos, silencio bañado en sudores de los jornaleros, el sol lo han hecho sus jirones, que saben lo que vale un beso, que no quieren llevar los nombres de sus carceleros.”

La plaza

Tras veinte años de trayectoria como banda consagrada y diez álbumes que los respaldan, los ciudadanos de Berriozar, ciudad que vio nacer a la banda, se organizaron para solicitar al ayuntamiento que la Plaza Sorgiñe cambie de nombre por el de la agrupación navarra.

Dicha solicitud fue tomada en cuenta casi de inmediato por el alcalde Raúl Maiza, quien destacó que Marea siempre ha paseado con orgullo el nombre de Berriozar, como una forma de rendir homenaje al aporte cultural y musical de la banda y, al mediodía del dos de junio del presente año, la plaza cambiaba su denominación oficialmente. La banda sorprendió a los asistentes y fans con un pequeño concierto en plena plaza donde tocaron sus clásicos como Bienvenido al secadero, La Majada, Mierda y cuchara, La Luna me sabe a poco, y hasta el Piñas se animó a terminar la tocada cantando Trasegando.

 

 

Kuxti antes de iniciar el concierto comentó fiel a su estilo rebelde: “Estamos muy orgullosos porque es la primera y última vez que yo personalmente voy a asistir a un acto institucional, se ha asistido porque es una iniciativa popular, del vecindario, y apoyado por todos los vecinos, pido un aplauso al pueblo, que se lo merecen.” También dijo: “Creo que hasta el pueblo se tenía que llamar Marea (risas), es mucho más bonito que Berriozar (risas). Marea ya le da unas connotaciones de grandeza y urbe cosmopolita, que es lo que realmente se merece… Berriozar se conoce en el mundo por nosotros, porque hemos llevado su nombre con mucha dignidad y estando orgullosos del sitio del que venimos.”


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