Giancarlo Samamé: Estamos viviendo el presente del futuro de la radio digital

Written by on 27 febrero, 2019

Giancarlo Samamé es un diseñador gráfico, un melómano explorador, radiodifusor musical en su programa El Tren Eléctrico y director del sello discrográfico Dorog Records, miembro del dúo Gelatina Magma y la mente detrás del proyecto musical Polvos Azules. Hoy nos habla de su trabajo y sus experiencias.

Conocí a Giancarlo Samamé el año pasado, cuando tuvo a bien invitarme a El Tren Eléctrico para hacerme una entrevista sobre El Idioma de los Dioses. Terminado el programa conversamos largo y tendido y notamos que teníamos mucho en común: un enorme amor por la música y el deseo de compartirlo con los demás. Así que esta es la entrevista que yo le hice a él. Disfruten.

Giancarlo, háblame de Polvos Azules…

Giancarlo: Polvos Azules es un proyecto musical personal que nace paralelamente a El Paso, que fue mi grupo que existió entre el 2005 y 2011. Con El Paso hicimos como cuatro discos y todo lo que no encajaba en El Paso se iba a Polvos Azules. Polvos Azules es básicamente un formato canción, instrumentales, por ahí matizo con un poco de poesía, fusiono el rock, la electrónica, la psicodelia y la experimentación. Con este proyecto ya tengo tres álbumes y un single, que está disponible en Bandcamp. No lo muevo mucho en vivo porque estoy abocado a Gelatina Magma, pero ahí está, latente.

¿Pero te has presentado con Polvos Azules?

He tenido muchas presentaciones también, pero nunca he tocado canciones de los discos. Siempre he hecho más que nada performances sonoras. En vivo no me gusta repetir lo que está hecho en el disco, es más libre, más experimental, digamos.

Giancarlo ¿Cómo empieza la aventura de El Tren Eléctrico?

Giancarlo: Bueno, El Tren Eléctrico nace por una oportunidad que había de alquilar un espacio en una radio que se llamó Clásicas Actuales, radio que quedaba en San Borja, justo a un par de cuadras del tren eléctrico de Aviación —de ahí nació el nombre del programa—. Un amigo tenía un espacio radial, me contó que alquilaban y, bueno, dije «yo también voy a jugar a ser radiodifusor». Así que, de hecho, la música que tenía y las ganas de poner música… «Vamos adelante». Y empezó siendo un programa bastante precario; sólo ponía música, hablaba de los grupos y nada más —tipo Doble Nueve.

¿Y cómo llegas a Orson Wells?

Giancarlo: Pasó el tiempo y apareció Radio Orson Wells, que me ofrecía el espacio mucho más amplio, con más posibilidades para experimentar y me fui para allá. En esa época ya no pagaba para alquilar, era libre el espacio. Y un amigo me dice «¿por qué no lo haces más completo?, invitas a bandas» y dije «sí, es una buena idea porque esta radio me brinda la infraestructura para hacerlo». Así es como mejoró la propuesta. Pienso que el programa tiene un estilo bastante particular: invito hasta a dos bandas o proyectos musicales, matizo con algún invitado como tú, por ejemplo, que tiene un emprendimiento cultural… Eso es. En Radio Orson Wells llevo siete años y previamente dos años, o sea que ya son como nueve años de programa, así como jugando, sin darme cuenta.

Tenemos Tren Eléctrico para rato, entonces.

Giancarlo: Hasta que se le acabe la electricidad. (Risas). Es la única manera de que se acabe el programa, que desaparezca la corriente eléctrica en el mundo.

Sobre tu sello discográfico: ¿cómo empiezas?

Giancarlo: Eso fue hace trece años…

Uno pensaría que eres viejo, ah. Tanto tiempo, has hecho varias cosas…

Giancarlo: Soy un poco viejo. (Risas). Tengo cuarenta y dos años.

Volvamos a Dorog Records…

Giancarlo: Sí, Dorog Records es un sello de vertiente electrónica, psicodélica y todo lo derivado del rock. Eso es. Apareció en el año 2004 más o menos, apareció como una ficción. Eran un experimento artístico, ¿no? Resulta que en esa época yo estaba muy metido en la música de vanguardia, o sea me gustaba escuchar el post-rock, la electrónica y todas esas alucinadas que me parecían de otro planeta, y que eran música nueva para mí. Yo decía «¿por qué no hay bandas aquí en Lima que hagan estos estilos?» —de hecho habrían, pero yo no las conocía— y entonces dije «me voy a inventar mis grupos que hagan ese tipo de música» e inventé un grupo que fusionaba huayno con ambient, inventé un grupo que hacía salsa con industrial —ponte, ¿no?—. Entonces, agarré, diseñé las carátulas, inventé los nombres, les tomé fotos a amigos para que representaran a los grupos, y con ese material hice una exposición en la Casa Museo Mariátegui. En esa época nos hicimos amigos del director de la casa, un tipo muy bacán —qué lástima que ya no esté ahí—, y tocamos con mi grupo El Paso —en esa época recién estábamos cuajando el grupo—, que era como de electrónica low-fi más o menos—, e invitamos a nuestros amigos de Vía 149, un grupo que hacía folk psicodélico con matices electrónicos —muy buenos—. Y así fue la historia de cómo nació Dorog Records como un ejercicio de ficción que yo después dije «si ya inventé el sello, ahora quisiera hacer un sello de verdad» Así que comencé a investigar, pedir música —no había Facebook, no había redes sociales, todo era por correo—. En esa época estaba la onda de la netlabel, sellos discográficos que ponían música libre para descargar, regalaban su producción musical amparados por las creative commons. Ahora eso suena normal, pero en esa época era algo muy innovador. Y me hice una página web, subí la música a un portal que hasta ahora existe —archive.org—, donde puedes encontrar mucho material de la primera época de Dorog Records. Y, así, comencé a subir y subir y comenzó a viralizarse, se hizo conocido. En esa época producía bastantes eventos también, tocadas, hasta hace un par de años. Y así fue la historia hasta ahorita que ya aparecieron plataformas más sólidas como Soundcloud y Bandcamp, que me han servido para difundir la música.

No me queda claro eso de que tú creabas bandas de ficción. Ya, inventaste el nombre, inventabas la portada del álbum… ¿y la música?

Giancarlo: Que bueno que me preguntes eso. Para el día de la presentación, de la exposición, presenté un CD, donde invité a unos amigos a que crearan música basada en el concepto de cada banda. Entonces, fue una locura. Grabaron con su equipo de sonido de la casa, en directo, bien low-fi; me compusieron cuatro temas inspirados en los estilos fusionados que te comentaba. Y así salió. Ese fue el primer disco de Dorog Records, ¿no? Y ahí está en archive.org. Fue un experimento en verdad muy bonito.

¿Y quienes lo hicieron?

Giancarlo: Yamile y Rodrigo. Ellos dos tenían un grupo llamado Boomerang, que difundió algo en el famoso sello discográfico llamado Internerds.

Playlist de las cuatro canciones que se grabaron para las bandas ficticias.

Sí, es conocido ese sello. ¿Cuántas bandas creaste?

Giancarlo: Fueron cuatro grupos.

Ya. ¿Y la música que tus amigos de Boomenag crearon fue para qué banda?

Giancarlo: Hicieron un tema para cada uno, me hicieron cuatro temas. Lo hicieron en dos-tres días, o sea fue rapidísimo.

Unos capos.

Giancarlo: Sí. Y fue muy lindo porque eran temas que de hecho se nota que algunos eran improvisaciones, pero fue al toque y hay piezas muy lindas. Hay un tema en el que usan una exposición que dio Arguedas y sobre eso tocan un huaynito medio marciano, psicodélico.

Es la primera vez que escucho una historia así, de alguien que invente bandas que realmente no existen.

Giancarlo: Y tú sabes que después Goster, el famoso diseñador gráfico, hizo algo similar. Fue una grata coincidencia. Él hizo un libro —lo hizo mucho más profesionalmente… No me acuerdo ahorita el nombre, pero inventó un sello discográfico y también inventó grupos, inventó música… Solamente que lo suyo está ubicado en los años setenta. Hizo un libro con todo eso llamado La Grabadora. Muy lindo le quedó la verdad.

Pero todo era falso…

Giancarlo: Claro, era toda una ficción.


La propuesta consistía en un libro objeto que contaba la historia fraguada de trece bandas y el sello discográfico del que formaban parte, La Grabadora. El relato se desarrollaba a través de textos planteados en clave de crónica periodística o investigativa, reseñas de conciertos y entrevistas.  El libro incluía todo tipo de gráficas, documentos de la época y memorabilia, así como los afiches de los conciertos de estas bandas, y finalmente un CD con trece canciones. El libro cuajó así como una especie de pieza artística que entrelazaba música, literatura y artes gráficas. El objetivo era que la experiencia de “leerlo” fuera un poco más que la suma de los formatos”.

Fragmento de la web oficial de La Grabadora.

¡Ah, manya! Qué buena historia, ah.

Giancarlo: Sí. Tienes que leer ese libro, tienes que leerlo.

¿En estos años que has estado con El Tren Eléctrico cuáles han sido las mayores satisfacciones que has tenido?

Giancarlo: El hecho de poner en vitrina tanta música bacán y hacer coincidir en un espacio radial a diferentes generaciones musicales. Creo que ese es el mayor logro, ¿no? Y el hecho de que algún día alguien estudie música peruana, de acá a diez o veinte años, y busque un registro de lo que fue y pueda usar eso como una página en la historia, eso me da bastante satisfacción; y saber que estoy escribiendo aunque sea un cachito de esa historia del Perú. El hecho de dar a conocer música y tener el privilegio de poner esa música al aire, sin ningún tipo de remilgo, sin que nadie me pida nada a cambio. Porque están estos que te cobran por poner música en la…

La Radio, la payola…

Giancarlo: No, los de Apdayc, que andan cobrándole a la radio por poner la música de la gente, dizque para darle plata a ellos.

Pero sólo sin son registrados.

Giancarlo: Sólo si son registrados. Yo procuro trabajar con gente que no tiene música registrada, pero a veces es difícil mapear quien está y quién no y simplemente pongo música que me gusta, ¿no? Parte de mi objetivo es que me encantaría poner de moda ciertas músicas que me gustan. Por ejemplo, hay un grupo que se llama Crik Faluzi, que son amigos también, y siempre lo estoy poniendo. El hecho de tú mismo crearte tu propio estándar, lo que para ti está bien y es bueno, y compartirlo, ¿no?, o sea, eso demuestra para mí harta independencia. Y que me dejen hacer lo que yo creo pertinente —porque nadie se mete con lo que hago—, eso me encanta de la Radio Orson Wells.

Giancarlo Samamé. Fotos de Jorge Fernández.

Eres independiente ahí.

Giancarlo: Totalmente independiente. Nadie me dice «no, esto no, esto sí». Soy yo. Radio de autor digamos. Nadie me filtra. Eso me gusta de la radio. Es una propuesta artística, una manera de hacer arte con el arte de otro, igual que en el sello discográfico.

¿Tú cómo ves el futuro de la radio digital?

Giancarlo: Bueno, ya estamos en el presente de ese futuro…

Pero todavía no entra con fuerza. Por ejemplo en Noruega ya no hay FM.

Giancarlo: Fíjate que no sabía eso. Pero yo creo que acá somos un país muy conservador todavía, y hay mucho por descubrir y poco tiempo para hacerlo. La propuesta radial más inmediata, la que te ponen en todos lados, te tiene hipnotizado con vanguardias como el reggaetón —porque el reggaetón es una vanguardia, y hay gente que lo reconoce como tal, y de hecho hay calidad, pero también es contradictorio porque puede haber calidad sonora, pero en la parte ideológica es bastante cuestionable, pero igual es una vanguardia porque antes no se ha escuchado nada así de ese estilo—. Y nada, yo creo que eso va a depender de la gente con curiosidad de quien quiera descubrir la radio digital. Hay un mar de cosas nuevas, pero ese ya es un perfil de gente, no es cualquiera.

Ese perfil se hace también.

Giancarlo: Por supuesto. Y acá no somos un semillero de gente curiosa, al menos en lo musical, porque te tienen aplastado con una misma propuesta musical —que no es mala, pero ya está trillada.

Giancarlo ¿Cuántas bandas han pasado por tu sello?

Giancarlo: ¡Uf, muchas! Lo que pasa es que yo trabajo con bandas que me gustan y las publico, pero no necesariamente son parte del catálogo, de compilados, por ejemplo. Y hay bandas que sí me gustan y las considero parte del sello. Pero ser parte de Dorog Records no implica una rigurosidad de contrato ni de exclusividad, simplemente «me gusta tu música, te incluyo, y si quieres puedes trabajar con quien gustes tú». Es así de libre, sin ataduras.

¿Y cuál es el negocio con el sello?

Giancarlo: ¿Sabes qué? No hay negocio de por medio, la ganancia es ese intangible, es el hecho de hacer algo que no existe y estar ahí de necio, sin que nadie te lo pida. Es un ejercicio de disciplina y es una convicción personal. Hay un pequeño negocio cuando voy a las ferias de discos y vendo algunos discos y sale para pagar mi conexión a internet y para comprar más CDs en blanco para seguir quemando, pero no hay negocio acá, simplemente es un servicio a la comunidad, es trabajo colectivo.

Vi que eres colaborador del colectivo Seques

Giancarlo: Sí, justamente Seques de nuestro amigo Juan Carlos Salazar, de Chachapoyas. Él es artista, gestor cultural… Él se encarga de darle vida a un excelente festival en Chachapoyas. Gracias a él hemos conocido su tierra, hemos viajado muchas veces y hemos tocado en diferentes eventos, que no solamente ha hecho en Chachapoyas, sino también en Lima. Eso es.

Palabras finales…

Sí quieren conocer el catálogo de Dorog Records —hay muchos discos buenos— entren al Bandcamp. Hemos lanzado nuevas cosas, hay música muy buena, muy diferente, sobre todo en la onda de la vertiente electrónica y psicodélica, que es lo que difundo. Y nada, si quieren escuchar el programa, es los miércoles de ocho a diez de la noche y sale por Facebook —en audio y vídeo— en Radio Orson Wells, y pueden oír desde Mixcloud todos los programas.


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