Emilio Retortillo: Una historia de música y afasia

Written by on 16 abril, 2018

La historia de la música está llena de hombres y mujeres que han hecho de y con ella, cosas increíbles; quizás la utilidad menos famosa de ella sea la de restaurar la salud de las personas. Y de eso se trata la historia de Emilio Retortillo, un músico y compositor español —nacido en Logroño, capital de La Rioja, en 1958— que en el 2007 sufrió un ictus y como consecuencia de ello padece afasia de Wernicke. La afasia es la pérdida de la capacidad de producir o comprender el lenguaje luego de sufrir un infarto cerebral. Lo que lleva a muchas personas a la pérdida de su propia identidad y; en este punto, a Emilio le quedó solo una opción, aferrarse a lo único que tenía: la música.

Antes de…

Emilio tiene más de cuarenta años dedicados a la música; desde pequeño inició el contacto con ella cuando tuvo de regalo un piano de juguete, pero fue a los catorce años que empezó a trastear en serio con la bandurria, guitarra y piano. Durante unos años de su juventud trabajó en Japón como cantante, actor y bailarín.

Emilio es un multiinstrumentista que ha tocado en orquestas viajando por los pueblos del norte como Euskadi y La Rioja, tiempos en los que —según él comenta— como músico solo se conocía la plaza y el bar del pueblo que visitaba.

En 1998 deja ese trajín musical y se establece en las Canarias, trabajando exclusivamente en hoteles y logrando así, una mejor vida como músico profesional.

Ictus

La vida de Emilio cambió drásticamente tras el ictus y, con la afasia que padece no puede leer textos ni sumar, tampoco puede ir al cine o al teatro porque le cuesta mucho entender. Con respecto a la música, todavía puede hacerlo, es la forma en la que él escapa de todo esto, pero ahora lo hace solo al 40% de lo que antes podía; cuando quiere memorizar partituras no lograr hacerlo en su totalidad y, ya no puede cantar en los siete idiomas que dominaba, incluído el japonés; ahora habla en español solo lo justo, según sus propias declaraciones.

 

emilio retortillo

 

Música y afasia

Para Emilio hacer música luego del ictus fue todo un reto, pues no puede leer ni comprender partituras grandes, por lo que se ayuda con ordenadores.

Su rehabilitación la llevó primero en el seguro de salud, pero quienes tienen un protagonismo relevante en este proceso son personas de la AAA (Asociación Ayuda Afasia), que es una asociación madrileña sin fines de lucro, donde sus miembros son pacientes afectados por afasia y, sus familiares, son socios y colaboradores.

Con la AAA, Emilio tiene programas de ejercicios, allí la terapia le ha ayudado a volver a hacer cosas de músicos, como cantar, ayudándose de un programa de karaoke donde puede disminuir la velocidad y el tono de las canciones, haciéndole más fácil la lectura y pronunciación de las palabras y, en pocos meses logró leer y cantar en la velocidad normal de las mismas. Su vida es una constante lucha que se alimenta de echarle ganas y música, ingeniandoselas para comunicarse, por lo que sigue en terapia con logopedas aún después de más de diez años del episodio.

Neuras y Staccato

La historia de Emilio se dio a conocer en Staccato, un proyecto audiovisual para concientizar sobre el trastorno comunicativo de la afasia y su tratamiento a través de la música; este proyecto es de Neuras, una productora que crea contenido de divulgación científica de forma entretenida.

En Staccato, Emilio creó una melodía que sirviera para dar voz a las personas que padecen afasia y, cinco bandas españolas —con diferentes estilos musicales y sin ningún interés de por medio— tomaron esta melodía y la incluyeron en uno de sus temas.

La melodía de Emilio

Fe de Ratas, Supersubmarina, Melocos, Envidia Kotxina y Paula de Alba usaron las guitarras, las voces y hasta el ukelele para sumar la melodía de Emilio a una canción que hable sobre sus propias concepciones de la música.

Los asturianos, Fe de Ratas —reconocida banda de la escena punk rock española— grabaron en la Fundación de Música Moderna de Avilés, la canción Aún puedo esperar, que habla del pasado y los recuerdos: “No me importa, aún puedo esperar, intentar detener el tiempo. Dos minutos o la eternidad y soñar de entre los recuerdos”.

 

 

Supersubmarina —banda de indie rock originaria de Baeza— grabaron desde su propio estudio en Jaén una joyita musical pues cantaron en acústico Talco Deluxe, un tema que no ha sido editado en ninguno de sus discos y cuya primera estrofa va así: “Soy el plástico que nadie puede moldear, soy polvo de talco que en el aire va a flotar, soy mancha de algo que se escurre en un cristal, y si me das la mano yo te puedo hacer volar”.

 

 

La banda de pop-rock, Melocos, poco antes de anunciar su disolución, participó de este proyecto con 90 conciertos, una canción llena de emoción que recoge su historia como banda: Cada acorde era un juego de azar, qué más da si tocábamos mal, yo era John, ellos Paul, George y Ringo. Nuestra esencia, inocente sin más, con su fecha de caducidad”.

 

 

Desde la sala de ensayo, Hangar 19, los madrileños del punk rock, Envidia Kotxina, tocaron uno de sus primero temas, Kanziones Malditas, y esta vez la melodía de Emilio es ejecutada por voces masculinas e intensas en forma de gritos melódicos, con una letra que inicia con Palabras que no robó el viento, recuerdos que el tiempo nunca pudo borrar, ahora ya es tarde y me tengo que marchar, espero encontrarte un día en otro lugar.”

 

 

La cantautora Paula de Alba puso el toque íntimo a este proyecto, interpretando Burbuja desde una azotea y con solo su guitarra, su voz apasionada nos decía “Voy a encerrarme en mi burbuja y a pensar con claridad, el mundo me sonríe y no sé cuánto durará, esta mágica locura que empezó en algún bar, hoy no deja de llenarme cada día más”.

 

 

Emilio: hoy por hoy

Actualmente Emilio alterna sus actividades económicas en el rubro de imagen y sonido y, diseñando gráficas; aunque no deja pasar ninguna oportunidad de tocar en vivo cada vez que se le presenta. Cuando en una entrevista le preguntaron qué cambiaría de su vida, él respondió: “Cambiaría el ictus, el resto lo dejaría igual, asumiría los errores y ya está.”


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